Me aturden los gorriones con su canto
cuando de guerra se sacuden los zapatos
Ya la luna cabalga sobre un caballo de trigo.
¿Donde vas con tu arco y tu limón
como piedra amarga sobre el hombro?
Ciprés de palabras sin mas nido que mi corpiño blanco.
¿A qué lugar te diriges con la honda de tus lágrimas que como diluvio ahoga a los gigantes?
¿Dónde tu olivo ?
¿Dónde tu huerto de los olivos?
¿Dónde tu cruz?
Si no es más que en la cintura de los astros,
atadito a la memoria de los claveles rojos que germinan en las manos del poeta.
L.

Sólo hay que esperar. Se me quiebra el destierro, y vuelvo a casa.
ResponderEliminarEspérame revuelta entre las sábanas. Te empiezo a entender.
Juan de Marco