envainan las ramas
con las dos manos,
en forma de barrido
Como un golpe de masturbación ,
deshojando el pitón.
-Así, no se hace aquí-
Le digo empuñando el tarugo
con la mano izquierda ,
dejando que la derecha acarree las hojas.
Acerco mi dedo hacia su nariz,
teñida de unto.
Esnifa de mi manglar mientras las olivas
caen entre las piernas y
entiende lo que es amar a un árbol.
Los barcos de esta Sierra portan resurrecciones
L.

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