sábado

Olivo



Me cuenta Said que en su país 
envainan las ramas 
con las dos manos,
en forma de barrido
Como un golpe de masturbación ,
deshojando el pitón.

-Así, no se hace aquí-
Le digo empuñando el tarugo 
con la mano izquierda ,
dejando que la derecha acarree las hojas.
Acerco mi dedo hacia su nariz,
teñida de unto.
Esnifa de mi manglar mientras las olivas 
caen entre las piernas y
entiende lo  que es amar a un árbol.


Los barcos de esta Sierra portan resurrecciones



L.


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